ESTHER PEÑAS
¿Qué la llevó a escribir su último libro, La tara y el don?
La necesidad. La indigencia. La decepción. El amor. Rastrear el olor de la verdad.
¿Qué libro la convirtió en
lectora?
El hombre que compró un automóvil, de Wenceslao Fernández Flórez (unido a la Biblia, las Selecciones, del Reader’sDigest y los cómics de Francisco Ibáñez).
¿Y en escritora?
Amor se escribe sin hache, de Jardiel Poncela, Sonatas, de Valle-Inclán, y la poesía de Machado, Miguel Hernández y Salinas.
¿A qué hora del día
prefiere escribir y en qué lugar?
Muy temprano o bien de noche, en mi mesa de trabajo.
¿Cuál es la mejor crítica
que ha recibido?
La de mi madre, cuando me dijo: «Hija, hay que ver qué bien se te da todo lo inútil».
¿Y la más demoledora?
Cuando, con veinte años, me citó un editor para decirme que el manuscrito que le envié era una porquería (añadió que había en él un «enorme aliento poético» con el que, si conseguía sintonizar, podría darme alegrías).
¿Cuál es la película que ha
visto más veces?
Ordet, de Dreyer. La gran belleza, de Sorrentino. Eva al desnudo, de Mankiewicz. Sopa de ganso, de los hermanos Marx. La reina Cristina de Suecia, de Mamoulian.
Una obra literaria reciente
que le fascinara.
La telepatía nacional, de Roque Larraquy.
¿Cuáles son sus tres
escritores de cabecera?
Roberto Juarroz, Clara Janés, Octavio Paz.
¿Cuál es la última
exposición, concierto u obra de teatro que le gustó?
Las Tebanas, de Álvaro Tato y Yayo Cáceres, en el Teatro de La Abadía; exposición: la retrospectiva de Tres en Suma, en Studio RGF; concierto el de Mayte Martín, en los Teatros del Canal.
¿Qué libro tiene ahora
mismo en su mesilla de noche?
2025, de Jesús Urceloy.
¿Uno que no lograra
terminar?
Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda.
¿Qué canción usaría como
autorretrato?
Luna de Miel, de Gloria Lasso.
¿En qué museo se quedaría a
vivir?
En el Museo de El Prado.
Una serie que haya visto de
un tirón.
No veo series.
¿Tiene algún placer
culpable en materia cultural?
(Escucho obsesivamente el disco de Rosalía).
¿Qué trabajo no aceptaría
jamás?
Verdugo.
¿Qué está socialmente
sobrevalorado?
El dinero.
¿Cuál es su suceso
histórico favorito?
La Comuna de París.
¿A quién le daría el premio
Cervantes?
A Clara Janés.
De no ser escritor le
habría gustado ser…
Trapecista.
JAVIER SÁEZ DE IBARRA
¿Qué te llevó a escribir tu último libro, Trenviajeros?
El deseo de explorar la experiencia del encuentro humano por encima de los prejuicios y
¿Qué libro lo convirtió en lector?
Recuerdo la serie de libros de Carmen Kurtz protagonizados por un niño, Óscar.
¿Y en escritor?
Las historias extraordinarias de Edgar Allan Poe.
¿A qué hora del día prefiere escribir y en qué lugar?
Con tiempo por delante en mi estudio.
¿Cuál es la mejor crítica que ha recibido?
Alabanzas como cuentista innovador; “Los cuentos que me hubiera gustado escribir a mí”, dijo Ernesto Ayala-Dip.
¿Y la más demoledora?
Demoledora, ninguna; me censuraron los cuentos más experimentales de Bulevar.
¿Cuál es la película que ha visto más veces?
El padrino I y II.
Una obra literaria reciente que le fascinara.
Piedra de vigilia, de Viviana Paletta; Pleroma, de Ángel Zapata; Hotel Europa, de José Luis Gómez Toré.
¿Cuáles son sus tres escritores de cabecera?
Me gustan mucho Borges, Hemingway, Aldecoa…
¿Cuál es la última exposición, concierto u obra de teatro que le gustó?
La exposición de Maruja Mallo en el Museo Reina Sofía.
¿Qué libro tiene ahora mismo en su mesilla de noche?
Tres versiones rivales de la Ética, El mundo acabará en viernes, el inédito de una amiga.
¿Uno que no
lograra terminar?
Muchos de los que empiezo. Sobre todo por aburridos, insustanciales o falsos.
¿Qué canción usaría
como autorretrato?
A love supreme, de John Coltrane.
¿En qué museo se
quedaría a vivir?
En La Galería Uffizzi. Ya la sala dos con Giotto y Cimabue es maravillosa.
Una serie que haya
visto de un tirón
The wire, Twin Peaks, El último artefacto socialista...
¿Tiene algún
placer culpable en materia cultural?
Películas, generalmente thrillers, generalmente flojos, alguna noche que veo venciendo el sueño.
¿Qué trabajo no
aceptaría jamás?
No lo sé. No me gustaría ser militar.
¿Qué está socialmente
sobrevalorado?
El Partido Popular.
¿Cuál es su suceso
histórico favorito?
La lucha de los pobres en cualquier época histórica; el movimiento obrero del XIX, por ejemplo.
¿A quién le daría
el premio Cervantes?
No lo sé. Ojalá se lo den a Ángel Zapata algún día.
De no ser escritor
le habría gustado ser…
Pintor, guitarrista flamenco o pianista de jazz.
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