MUTABILIDAD


Todo lo que ves, que va y que viene,

todo se queda en el silencio,

todas las altas torres duran

lo que sus anclas de cemento,

los largos ríos se adelantan

y retroceden los pequeños,

cantan los árboles, sus pájaros,

silencia el frío los inviernos,

las faldas vivas de los montes

son anchas playas y areneros,

se recogen los grandes mares

y se adormecen los isleños.

Todo se suma y se destruye:

la paz, el hombre, los senderos,

la tarde muere en los caminos

y la mañana entre los dedos.

 

 

(De Junto a mi silencio, 1963)

 

DEDICATORIA


     FRENTE al sol y la tarde abro tu cuerpo

entre espigas acuáticas y flores

a un siempre amar del silencioso océano

que nace de tu boca y de tu nombre.

 

   Te hablo con el rumor que ofrece al chopo

un holocausto horizontal, que sea

- cobre de aliento, declarado gozo -

el poema verdad en que amanezcas.

 

   El poema verdad en que tú existas.

El poema verdad en que tú dures.

El poema verdad en que se inscriban

los arenales de tu orilla lunes.

 

 

(De Libro de amor para Salónica, 1980)

 


CAPITÁN DE UN CIERTO NAVÍO

 

Deja el tiempo viento pasar.

Deja la mano acariciar la ola.

Pon el ojo, tu garfio, a la deriva.

Olvida la bitácora. Tu nave

rastro es: tu vida nube, singladura callada.

Deja (tiempo viento) reposar

tu cabeza. Tu mano toca el mar,

la noche triste, sobre la luz del oleaje.

¿Puedes oír, creer en las sirenas?

Todo bálago es, rocío, espuma

y la monotonía

de las aguas sin nombre.

 

 

(De Las llaves del reino, 2000)

 

A ALMA, MI PERRA

 

¡Pájara! Agua viva que luce,

que brota, salta y estremece el día,

ruidosa, recibiéndonos

siempre

desde el cielo sin nubes

de su corazón.

Alma: ¡pájara…! Alma

de lumbre antigua y de animal antiguo,

inaguantable y dulce y mensajera.

Y breve

como el amanecer.

Y sorprendente.

Pequeña perra mía:

Deberías

volar. ¿Vuelas? Ahora

párate ahí. Y quieta y silenciosa y pura,

de una vez

para siempre, dime

qué has pretendido

mirándome tan fija

cuando piensas.

 

 

(De Elegia en el Alto de Palomares, 2001)

 



LOS GENTÍOS DEL ÉXTASIS

 

En el piso primero

está Dios, después, allá en el último,

el vacío, y sobre

                                 las azoteas zurean

las palomas. Nadie las oye abajo,

en los disturbios de la calzada.

A veces, rasgan el azul

de los cielos o bajan silenciosas

hasta los parques y hablan, sagazmente,

a todos los jardineros

                   y a la inocencia de los niños.

   Nosotros, pobladores, iniciamos el día

desprendidos y solos

                 y en nuestros automóviles

vadeamos la muerte

                 pasamos, inseguros,

sobre la dicha de vivir. No vemos,

no sabemos, no oímos, no escuchamos,

                 y todo es un confuso

rumor que nos rodea

perdiéndose en el aire.

 

 

(De La Fertilidad de los vocablos, 2013)

 



[oxi-nobstante agradece a Pedro Hilario Tundidor la generosa selección y cesión de estos poemas para ser publicados de su padre Jesús Hilario Tundidor]. 



Jesús Hilario Tundidor nació en Zamora el 11 de junio de 1935. Aunque mantuvo siempre una estrecha relación con su ciudad natal, en 1983 su vida tomó nuevos rumbos que le llevaron a vivir primero en Valencia y más tarde en Madrid, y a viajar por Europa y Latinoamérica, experiencias que ensancharon profundamente su experiencia vital y ampliaron su mirada poética. Tras su fallecimiento acontecido en Madrid el 2 de mayo de 2021 sus restos regresaron a su Zamora para descansar definitivamente en el Pabellón de Ilustres de su cementerio.

Integrado habitualmente junto a poetas como Félix Grande, Rafael Soto Vergés, Joaquín Benito de Lucas o Antonio Hernández en el denominado Grupo Poético del 60, la obra de Hilario Tundidor ha sido dividida en dos grandes épocas que llevan su poesía desde la reflexión existencialista y testimonial inicial hacia una mayor experimentación; pero en la que siempre hallamos un intento de, como ha señalado en alguna ocasión, explicarse a sí mismo el gran acontecimiento que supone la vida, la existencia, el hecho mismo de sentirse vivo.

En 2010, publicó Un único día, 1960-2008. (Calambur, 2010), libro que, a modo de obras completas, recoge la mayoría de su creación poética en dos volúmenes con entidad propia: Borracho en los Propileos y Repaso de un tiempo inmóvil. Ambos volúmenes nos permiten acceder de forma casi completa a la que es, sin duda, como afirmaba el profesor Peñas-Bermeja, «unas de las voces más auténticas, originales y logradas de la poesía española contemporánea».

Junto a su obra poética, Seis poetas de Zamora o El acontecimiento poético suponen dos incursiones relevantes por parte del autor en el terreno del ensayo literario y nos permiten conocer algunas de las claves más destacadas de su pensamiento poético.

En noviembre de 2025 la Editorial Hiperión publicó La hora múltiple. Los poetas leen a Jesús Hilario Tundidor, una cuidada antología a cargo del periodista y poeta Carlos Aganzo y Pedro Hilario Silva, hijo del autor,  acompañada de un audiolibro en el que, a través de las lecturas de cien poetas, algunos de los más sobresaliente de la poesía española como Antonio Colinas, Luis Alberto de Cuenca, Luis Antonio de Villlena, Eloy Sánchez Rosillo, Juan Carlos Mestre o Jaime Siles, se pone voz a una parte significativa de la  obra de este poeta zamorano, nombrado juglar de honor de la Academia de Juglares de Fontiveros en 2017, y ganador, entre otros, del premio Adonáis (1962), el premio Internacional “León Felipe” (2000) o el Premio de las Letras de Castilla y León (2013) y poseedor de una obra que, como señala el propio Aganzo, «tan plena de intensidad como de iluminaciones, resuena en los oídos de sus lectores de modo inagotable».