Aquel camino
se eleva a
la montaña
al cielo
llega.
Como el
vencejo
viajero incansable
vives en
vuelo.
Brisa de
otoño
desnudas los
árboles
con tu
caricia.
Pie firme en
tierra
sigo la vía
láctea
pasito a
paso.
Copas vacías
se agitan en
el aire
alfombra roja.
Caer despacio
blanqueando el
paisaje
como la
nieve.
Llegó febrero
las mimosas
en flor
tu amor reclaman.
Bernat Vidal, 1959
Mis tres primeros años de vida trascurrieron mecidos por los
cálidos ocres del adobe y los vaivenes de los amarillos trigos castellanos. El
resto de mi vida, con sus idas y venidas, incluso con sus ausencias, en el jugoso
y fresco verde de Bizkaia.
Vizcaíno desde los tres años, de niño, he respirado los hollines
de los Altos Hornos de Sestao. De adolescente, he conocido ese Bilbao
melancólico y sucio del que ahora todos reniegan. Estudié en la Escuela de
Maestría Industrial de Barakaldo, para después forjar mi trayectoria
multidisciplinar en el mundo artístico, pintura, cerámica, piedra y acero.
Siempre acompañado por la poesía intimista, surgida especialmente en tiempos de
vivencias, de amores y desamores. Todas ellas han hecho de mí lo que soy, para
lo bueno y para lo malo.
Durante el primer confinamiento, desde mi perfil de Facebook, me
dediqué diariamente a arropar y acompañar a mis amigos con la lectura de
poemas. Participo en algunas actividades vinculadas con la poesía, como "Pote
Poético Bilbao", "100 Poetas en Mayo", "Poetas en Red" y los "Encuentros poético
artísticos de la Lobera de Gredos".
Mi obra poética se encuentra dispersa en algunas antologías,
siendo este poemario, Cuando florece el
limonero, mi primer libro publicado en solitario.
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